Hablemos de Guayabo, Pitanga, Arazá, Guaviyú y Ubajay

Hablemos de Guayabo, Pitanga, Arazá, Guaviyú y Ubajay

NATURALEZA, USOS, TRAJES DE SUDAMÉRICA

LAS FRUTAS NATIVAS DEL URUGUAY: guayabo, pitanga, arazá, guaviyú y ubajay

Las berries son una nueva oportunidad de producción. Entre los pasos del arándano, con guayabo y pitanga.

El refrán dice que nunca es tarde cuando la suerte es buena. Esta expresión de sabiduría popular es aplicable a lo que comienza a suceder con las bayas autóctonas, como guayabo (Acca sellowiana), la pitanga (Eugenia uniflora), L 'arazá (Psidium cattleianum), la guaviyú (Myrcianthes pungens) y el ubajay (Hexachlamis edulis) y otros.

Durante siglos fueron consumidos por los nativos y para quienes vivían cerca del bosque, es decir, que no llegaban al grueso de la población, no tenían valor comercial ni industrial. Más aún: existe la paradoja de que se le da valor a una fruta originaria del hemisferio norte, el arándano que es cada vez más una actividad rural importante y rentable, muy popular en Estados Unidos y en Europa como fruta de negociación.


Pitanga

Porque el arándano es una fruta silvestre que siempre ha prosperado en los bosques naturales de América del Norte y Europa, hasta que la investigación ha dado como resultado las variedades que son la base de los cultivos altamente tecnológicos actuales. Es decir, el mismo desarrollo que se da con el resto de cultivos practicado desde tiempos inmemoriales.

Por tanto, es claro que el cultivo de arándanos uruguayos se realiza con tecnología importada, sin pensar en lo que se está creando en ese país, y seguimos haciéndolo, para adecuar los árboles de ese pequeño fruto azul a las condiciones nacionales. Sin embargo, esta circunstancia sirvió de estímulo para que algunos se preguntaran por qué no se hace lo mismo con las bayas autóctonas que bordean los ríos y arroyos uruguayos.

Así, en 1998, la Facultad de Agricultura inició en su estación experimental de Salto un programa para determinar la diversidad genética de guayabo, del pitanga, de arazá, del guaviyú él nació en ubajay.

En 2002, estos estudios se sumaron a los del Istituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y el Departamento Forestal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca como se explica en el número 14 de la Revista INIA de marzo de 2008.

La agrónoma Beatriz Vignale (1), coautora de este artículo y responsable de los trabajos que se realizan en la Facultad de Agricultura, dijo que luego de encontrar "material interesante", se creó un "campo experimental" en Salto para estudiar la evolución de las plantas.

Al mismo tiempo, se inició una investigación en todo el país, que aún continúa, para obtener información de productores, agricultores y pobladores sobre las características de la fruta, sobre las formas de consumo, sobre las propiedades que se le atribuyen, sobre el comportamiento a las variaciones, etc. En este sentido, Vignale destacó las experiencias recogidas con los habitantes de la ribera oriental del río Uruguay, quienes siempre han comido el ubajay que da fruto no solo en la madera nativa, sino también en las calles de algunos países.

En 2007 elINIA comenzó a desarrollar plantas de guayabo, pitanga, arazá y guaviyú en su estación experimental en Las Brujas, para analizar su evolución en los suelos del sur del país, especialmente en referencia a propagación, características de frutos y producción integrada. Este último aspecto es importante, como recuerda Vignale, por el tema ambiental y el valor que cada vez se le da más a la producción integrada, y como el artículo relacionado de la Revista INIA: “(…) INIA realiza estudios sobre el cultivo integrado de estos cultivos, como método para proteger el medio ambiente y a su vez dar un importante valor agregado al producto que se ofrecerá a los consumidores de esta fruta”. Vignale informó que la Facultad de Química también se ha sumado a estos esfuerzos para realizar investigaciones sobre la elaboración de zumos a partir de estas frutas y el uso de los mismos para la elaboración de yogures y dulces.

El experto enfatizó que el principal objetivo es obtener productos comerciales en el corto plazo, y para ellos, resolver el tema relacionado con la propagación es crucial. Ya existen viveros privados en Canelones y Maldonado, como en las propiedades afiliadas a Asociación de Productores Orgánicos (Asociación de productores para la producción integrada). Además, hay fruticultores del sur, especialmente manzanas, interesados ​​en montar viveros de árboles frutales autóctonos.

Vignale destacó el carácter pionero de algunos fruticultores de Canelones y Montevideo, quienes plantaron guayabos a partir de semilla. “La fruta así obtenida - dijo - estaba desemparejada, todos los ejemplares eran diferentes, y eso dificultaba la comercialización. Ahora quieren las plantas injertadas, clonadas, para que tengan la garantía de uniformidad y calidad ”. La meta se está logrando, ya que en algunas cadenas de supermercados y varios mercados locales estos días hay cajitas y bandejas con guayabos.

Los esfuerzos de los productores no son solo individuales. Jumecal, cooperativa frutícola de Melilla, también está interesada en la producción de frutas autóctonas. Carlos Croce, el director de la cooperativa Jumecal, dijo que por ahora están trabajando de manera experimental con pitanga y guayabo, básicamente en las propiedades de tres socios de la cooperativa.

Por otro lado, el Asociación de Mujeres Rurales (AMRU), que agrupa a más de 2.000 mujeres distribuidas por todo el país y que viven en el campo y está muy atento al conocimiento de las tecnologías en esta área y ha comenzado a desarrollar partes de sus productos artesanales, que se comercializan bajo la marca Delicias Criollas, como frutas autóctonas. Estos productos se introdujeron, con gran éxito, recientemente IV Encuentro Nacional de Frutos Nativos (IV Convención Nacional de Frutas Nativas) realizada en la ciudad de Melo (departamento de Cerro Largo).


Guayabo


Flor de guayabo

Además, según Vignale, un prestigioso chef uruguayo ha comenzado a experimentar recetas con estas frutas. El atractivo de las frutas autóctonas no se limita a las funciones comerciales y gastronómicas, sino también a las de salud. En un artículo del Se dice revista INIA respecto al guayabo: "Es importante señalar que la fruta del guayabo del país tiene un valor nutricional muy importante por su alto contenido en vitamina C y yodo. Pensando en este sentido que la naturaleza es sabia, nos ha dado una fruta que por su fecha de cosecha (otoño) y su alto contenido en vitamina C, al incluirla en nuestra dieta, evitamos naturalmente muchas gripes y resfriados invernales ”.

Se dice de la pitanga: "Los frutos de la pitanga se pueden consumir directamente, y son una fuente natural de compuestos antioxidantes, que inciden en la reducción del riesgo de cáncer y enfermedades cardiovasculares". Consideraciones similares, en términos de propiedades antioxidantes, se pueden decir con respecto a arazá.

Resumen, y en un recuadro aparte en el que se incluyen algunas palabras en mayúscula, el artículo termina:


Pitanga

"Son muchas las posibilidades que tienen NUESTRAS FRUTAS: alto potencial de adaptación, buena posibilidad de producción, posibilidad de procesar el cultivo respetando el medio ambiente, buenas propiedades nutricionales y beneficios para la salud del consumidor. Es por ello que el INIA seguirá la investigación, difundiendo información sobre este cultivo y sumando los esfuerzos con otras instituciones que trabajan en este sector, tratando de obtener avances tecnológicos que permitan hacer de estos FRUTOS NATIVOS posibilidades reales para los productores.

(1) Beatriz Vignale
Ingeniera Agrónoma
Facultad de Agronomía
Universidad mayor de la República
Estación Experimental de San Antonio
Salto
Uruguay

Coordinadora y colaboradora
El agrónomo Dr. Roberto Mezzera
Uruguay


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Ahora, un proyecto financiado por el Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) - Uruguay y con participación de UDELAR, INIA y MGAP encontrando prospectar materiales genéticos y propagar poblaciones seleccionadas con potencial comercial.

Las plantas resultantes se utilizarán para productos familiares de Juanicó para obtener importantes significativos y así, ingresos complementarios.

Debido a la inmensa actividad agrícola que se está desarrollando desde hace décadas al sur de nuestro país, si ha erosionado una gran parte del germoplasma (cualquier parte de la planta que puede ser usada para hacer crecer una nueva) de estas especies, lo que restringió a las sobrevivientes a encontrarse en fincas y establecimientos agropecuarios como ornamentales, y en algunos casos, en montes nativos.

El proyecto "Estudio de las frutas nativas como alternativa para productores familiares" que es apoyado por el Programa de Pequeñas Donaciones (SGP) del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) - Uruguay, si desarrolla en el vivero de árboles de frutos nativos del establecimiento del agropecuario productor Ricardo Masculiatte, en la localidad de Juanicó, en Canelones.

Este proyecto propone la realización de prospecciones de materiales genéticos con la finalidad de su conservación y estudio, a través de la propagación del material en un vivero, de las poblaciones ya seleccionado con potencial comercial, por medio de su reproducción por semilla, estacas e injertos a fin de lograr una buena masa crítica de plantas.

La iniciativa también procura extender la plantación en los demás establecimientos de los productores de Juanicó, de manera de lograr un volumen comercial significativo que permita su desarrollo en el mercado y que apunte, en el largo plazo, al afianzamiento de la identidad nacional productiva en los mercados internacionales.

E n el proyecto se recomienda tender hacia una producción que haga mínimo el uso de fertilizantes y agroquímicos, y que a la vez, que la experiencia sea sostenible en el tiempo.

Si eligió, en principio, el Guayabo del País, por tratarse de una producción de carácter familiar, por su alta adaptación al medio, porque permite la minimización del use de agroquímicos, por la creciente demand en el mercado internacional y porque guariza la conservación de nuestros recursos genéticos vegetales.

A través de los trabajos en el área, realizados por Facultad de Agronomía, INIA y Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), si lograron seleccionar poblaciones de especies nativas que presentan características muy favorables para su cultivo y de las cuales se logran obtener frutener comercial interés.

Una colección de estas plantas madre provienen de Arroyo Laureles (Tacuarembó), Salto Grande (Salto), Cerro Chato (Treinta y Tres) e Isla de los Naranjos (Soriano) y se encuentra instalada en el predio del referido productor.

Fueron obtenidas mediante prospecciones realizadas en montes nativos, en viejos establecimientos y fincas que aún mantienen ejemplares vivos.

El Guayabo del País (Acca selowiana) es un árbol nativo, originario de la región noreste de Uruguay y sur del Brasil. Es de fácil cultivo y da fruto a los pocos años.

El período de floración de esta especie si se extiende desde octubre a mediados de noviembre, y según los materiales y el área del país de donde se ubique el cultivo. La fecha de cosecha va desde fines de febrero en el norte hasta mediados de mayo para plantas cultivadas en el sur del territorio.

Este fruto es relativamente grande, pulposo y de sabor agradable. Posee un valor nutricional muy importante por su alto contenido en vitamina C y yodo.

De la misma forma, la Pitanga (Eugenia uniflora), y los Arazá amarillos y rojos (Psidium littorale y Psidium catleianum) son especies que pertenecen al patrimonio nacional autónomo y son recursos naturales de alto valor y potencial productivo y nutritivo. Su área geográfica natural y centro de distribución de este germoplasma incluye todo el territorio de Uruguay, el área sur de Río Grande del Sur, en Brasil y el este de la provincia de Buenos Aires y Entre Ríos, en Argentina.

El cultivo de estas frutas solo tuvo un desarrollo doméstico en nuestro país aunque si realizaron algunas plantaciones comerciales que no tuvieron buenos resultados debido a la alta variación en las características de los árboles plantados y las frutas cosechadas, en la falochadas.

Al contrario de lo ocurrido en Uruguay, otros países como Chile, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Colombia, han llevado materiales genéticos de estas especies autóctonas, los mejoraron, y hoy comercializan estas frutas con gran éxito en Europa, logrando excelentes precios.

El país de Oceanía ostensiblemente aventaja en Uruguay en materia de investigación debido a que, en palabras del Thorp, allí se inició el mejoramiento genético de nuestra Guayaba a partir del año 1908.

La profesora de la Estación Experimental de Salto de la Facultad de Agronomía (UDELAR), Beatriz Vignale, precisó que “este no es un programa nuevo para quienes trabajamos en frutales”.

La UDELAR, el INIA y el MGAP comenzaron a trabajar en forma conjunta, en el año 2000, en la selección de frutas nativas que tuvieran potencial comercial.

Vignale recordó que desde hace varios años se iniciaron los trabajos de investigación con frutos nativos como: Arazá, Pitanga, Ubajay y Guaviyú, a los que luego se incorporaron Guayabo del país, Quebracho flojo, Aguaí y Cereza del monte. Según el proyecto, esos primeros pasos estaban orientados a la recuperación de germoplasma de estas especies en zonas naturales, la caracterización botánica y genética de las mismas, y los primeros materiales seleccionados y algunos esbozos sobre su manejo como montes productivos.

Relató que se recorre el país, pero de una forma ordenada y dirigida, vinculando, con información previa, a los lugares donde están los frutos. It is lit if you have muchas veces dificultado porque la mayoría de los montes donde se encuentran son muy cerrados o cuando se llega a los frutos ya se los comieron las aves o afectados por la sequía o una inundación.

La tarea incluye a pobladores locales y se tienen en cuenta relatos familiares relacionados con las especies recolectadas. En las recorridas, quienes integran el grupo ponderan el tamaño y sabor de las muestras, por sobre otras características organolépticas. “Los materiales que seleccionamos en el campo tienen que ser ricos, porque no todos lo son, y toman un tamaño determinado para todos los que participamos de la tarea hasta no colectamos”, explica Vignale.

El coordinador de Frutos Nativos, del Programa Nacional de Investigación en Producción Frutícola del INIA, Danilo Cabrera, dijo who must be trabajar en la propagación del Guayabo del país porque este fruto constituye una alternativa en la producción familiar. Recordó que nuestro país por ser, junto en Brasil, centro de origen de Guayabo, nos permite contar con el grupo genético y la posibilidad de desarrollarlo a corto plazo.

Vignale coincidió con Cabrera en la necesidad de propagar estas plantas.

En ese sentido, el investigador reconoció que las personas interesadas en adquirir frutos nativos no encuentran habitualmente en los vidas antes de afirmar que si "animen a producir plantas nativas" para que sus clientes puedan comprarlas.

Volver a comer frutos nativos

El profesor universitario instó a que los uruguayos volvamos a comer frutos nativos como lo hacían nuestros bisabuelos y tatarabuelos.

"Tenemos que dar a probar cosas porque people que no conoce la fruta y que tiene un poquito de miedo de probar cosas diferentes, si es fea, nunca más consume" .Y aclaró que "nosotros seleccionamos fruta que sea de pulpa blanda, with a high content en azúcar, que no tenga semillas duras o `gusto a remedio´, as nos han dicho en algunos casos”.

Vignale promueve que entre los meses de marzo y mayo, cuando los niños de las escuelas rurales no tienen otra fruta pero que la manzana para comer, también pueden consumir frutos nativos. Estos "se enferman muy poco, exigen poco cuidado y se pueden cultivar en los mismos establecimientos".

La entrevistada confió que “nuestros niños podrían comer frutas con un alto contenido de vitamina C, en antioxidantes, además del yodo que aporta el Guayabo”.

Beatriz Vignale en Seminario: Monte Nativo. Patrimonio natural y cultural del Litoral Norte. Paysandú, 10 de junio de 2010


“Frutales Nativos en la Región”, publicación de difusión creada por Salto Grande.

Si se trata de una recopilación de las especies de frutales nativos que están presentes en la región de Salto Grande. Este trabajo, que se realiza en conjunto con la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, abre el campo de conocimiento para una mayor identificación, aprovechamiento y conservación de los frutos específicos de la zona.

"La publicación de este trabajo es un verdadero placer, enaltece el trabajo que venimos haciendo en Salto Grande referido al medio environment, fortalece los vínculos con las entidades educativas y promueve aún más el acercamiento entre Salto Grande y los sectores productivos que tan importantes son para nuestra región y hacen una identidad histórica ”, expresó el presidente de la Delegación Argentina, Luis Benedetto.

A partir de la producción de frutas autóctonas que tiene Salto Grande en sus viveros, se plantea la idea de realizar un compendio que reúne toda la información sobre las distinctas especies para trasladar los conocimientos a productores, entidades educativas, viveros de diferentes municipios e instituciones. .

“Es un rescate cultural ya que muchos de los saberes referidos a las plantas nativas y a los frutales, sobre sus propiedades medicinales y nutricionales, come de los pueblos originarios y if they transmitido de generación en generación. El hecho de concentrar toda esa información en un documento que está disponible para la generación futura y que separa las riquezas que tenemos en el acervo natural y cultural de la región de Salto Grande ", expresó Maximiliano Bertoni, jefe del área ambiental de Salto Grande. Además, Bertoni resaltó las ventajas ambientales de los frutales: "Por ser nativos suponen una menor necesidad de utilizar productos agroquímicos y que al tener menores posibilidades de encontrar pestes que pueden afectar a la producción, incluye un trabajo más orgánico de buenas, tanto que , tomar una comida de buena calidad para ofrecer a nivel regional ".

Dentro del marco misticismo, el libro, que promueve la valoración del acervo natural y cultural en el ámbito rural de la comarca, si vincula a los proyectos referidos a actividades turísticas. Provee información sobre 13 especies de frutales nativos y toast conocimiento sobre el contexto geográfico, teniendo en cuenta las características vegetacionales y florísticas de los diferentes bosques de la región en los que se lleva en cabo su desarrollo.

Luego de cuatro años de producción, Salto Grande presentó el libro en la Feria del Libro de Federación y en el evento cultural promovido por Estancia La Angélica, a finales de 2020.

“Frutales Nativos en la Región” si está disponible en descarga gratuita en versión pdf en el sitio web oficial de Salto Grande, https://www.saltogrande.org/bibuxelles.php.

Arazá, Pitanga, Cereza de monte, Guaviyú, Ubajay, Baporetí, Quebracho flojo, Aguaí, Guayabo del país, Butiá, Palma yatay, Ñandubay y Algarrobo negro son las especies frutales que contiene el libro. Además, incluye un recetario para formas de utilización y consumo de la manera cotidiana.

Para la producción de contenidos, el libro contó con el trabajo de la Ingeniera Beatriz Vignale y la Profesora Silvia González de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República del Uruguay y el Ingeniero Agrónomo Gonzalo Machado del Área de Gestión Ambiental de Salto Grande. El prólogo fue escrito por el Biólogo Valentín Leites del Sector de Ecología de Salto Grande.


Beatriz Vignale y sus frutos: una entrevista nativa

Ing. Agr. Beatriz Vignale

Docente de la Facultad de Agronomía de la

Universidad de la República

Estación Experimental Facultad de Agronomía Salto (EEFAS)

Departamento de Producción Vegetal

Área Mejoramiento de Frutales Nativos y Cítricos

Salto, febrero de 2017

La ingeniera agrónoma Beatriz Vignale, si desempeña hace 28 años como docente e investigadora en el área de frutos autóctonos y cítricos de la Estación Experimental Facultad de Agronomía Salto (EFFAS). En sus inicios la totalidad de sus tareas estaban orientadas a la citricultura, pero tiempo más tarde junto a un equipo de investigadores comienza a interesarse por los frutos nativos, su origen, su composición, su naturaleza y utilidades, desarrollando el Programa Nacional de Frutos Nativos .

Por qué Frutales Nativos?

La agronomía reconocida que la EEFAS, a los 105 años de su fundación, tiene una gran tradición en investigación y mejoramiento genético en el área de los frutos que desde sus inicios ha apostado a la obtención de nuevos materiales. En esta búsqueda, Beatriz hacía algún tiempo estaba preocupada por la incidencia de las frutas en la calidad de vida, en cómo poder acercar frutas frescas a lugares alejados y con la inquietud de conocer eran los alimentos que consumían est los pobladores de antes de la colonización , ya que las frutas que conocemos y frecuentamos por estos días, fueron introducidas a América, durante este proceso, por el 1493.

Vignale expuso que para agregar a esta interrogante, en el año 2000, algunas mujeres dedicadas a la venta de dulces y tortas en las termas del Daymán Uruguay, que no pudiera lograr en otra parte del mundo, con el objetivo de comercializarlo entre los turistas que son extranjeros que frecuentaban sobre locales.

La agrónoma apuntó que en el año 2005, junto a Ing. Agr. Danilo Cabrera del INIA y el Ing. Agr. Juan Pablo Nebel de la dirección forestal del Ministerio de ganadería Agricultura y Pesca, conformaron un equipo de trabajo con el que "Decidimos empezar lentamente a conocer nuestras frutas nativas".

Según explicaba Vignale, la investigación tuvo que comenzar cases de cero, ya que si bien se tenían datos de

la descripción botánica de todas las plantas, faltaba conocimiento en cuanto a su diversidad, momentos y periodicidad de floración y producción, variedades, entre otros, "todos fueron estudios que se realizaron a medida que fue avanzando el programa". La agrónoma indicó que este equipo contó además con el apoyo de diversos docentes de facultad de agronomía, química y ciencias, así como INIA, LATU y "El Grupo Nativo" un grupo de personas de lo más diferente, que incluye amas de casa, chefs , profesores, productores y aficionados, que han apoyado al equipo investigador para poder colectar, analizar, coleccionar y difundir los frutos nativos. Según dijo, con estos aportes se pudo ir determinando la genética, el valor nutricional y ornamental, de los frutos, entre otros. Uno de los estudios realizados por facultad de química y el LATU determinó que las frutas nativas contienen mayor cantidad de minerales y antioxidantes que las frutas que consumimos normalmente, lo que representó un hallazgo determinante para el equipo que se había planteado como uno de los principales objetivos de su investigación mejorar el acceso a los alimentos, en particular a las frutas de calidad a la población, aseveró Beatriz.

"Sin los chefs nada"

Inside the aliados, en este "Grupo de nativos", Vignale destacó el trascendental rol de los chefs que posen una diferente visión de los frutos y han sido y serán responsables de gran parte de la industrialización y la difusión de los mismos, que ya han comenzado a aparecer en exuberantes platos de los más destacados restaurantes del este del país. Inside of the enriquecedoras experiencias, Beatriz destacó la de docentes de la ciudad de Salto que trabajando con alumnos adultos (soldados del cuartel) lograron hacer during 3 años, recetas con frutos nativos de los más diversos tipos que recopilaron en un pequeño recetario. Señaló además que la chef internacional Laura Rosano ha confeccionado y publicado el "Recetario de frutos nativos del Uruguay" que recopila las más diversas recetas en torno a frutos nativos, "un material de altísima calidad, que ya va por su segundo tomo".

¿Por qué industrializar?

Para Vignale, la industrialización es el primer paso para difundir una fruta poco conocida la población comienza por probar un producto, como yogur, helado, u otro y reconoce el sabor y es luego cuando se desea adquirir el fruto correctamente dicho. “El proceso es a la inversa, primero se debe industrializar para luego pasar a la fruta fresco y aquí nuevamente los chefs han generado su aporte”.

De los logros y desafíos

Beatriz manifestó que el principal logro del equipo has sido que luego de 16 años de investigación ya son 9 las especies con las que se trabaja: Guayabo del país (Acca sellowiana Berg Burret), Arazá de fruto amarillo (Psidium cattleyanum Sabine f. Lucidum) y de fruto rojo (Psidium cattleyanum Sabine f. cattleyanum), Pitanga (Eugenia uniflora L.), Cereza de monte (Eugenia involucrata L.), Baporetí (Plinia rivularis (Cambess.) Rotman), Quebracho flojo (Acanthosyris spinescens L.) , Aguaí (Pouteria gardneriana), Ubajay (Hexachlamis edulis (Berg.) Legr.), Guaviyú (Myrcianhtes pungens Berg Legr.) Y que los esfuerzos realizados han permitido contar en la actualidad con colecciones en la EEFAS e INIA Las Brujas.

Destacó además que la Pitanga, el Guayabo del país y el Arazá ya se encuentran en colecciones, casa de productores, viveristas

y aficionados. Para esta persona que siempre está en el mundo es originario de Uruguay y puede acceder a la información.

Vignale mostró optimista por haber alcanzado el objetivo planteado desde el inicio: que exista un movimiento sobre frutos nativos y que tan propios frutos como la información sobre ellos estén disponibles para toda la población. Como anecdótico comentado que en el pasado año 2016, la Cooperativa Nacional de productores de Leche (Conaprole) lanzó un helado de crema con Butiá y pulpa de guayabo, y esto represent a gran logro para el equipo, ya que fue la primera vez que Uruguay contó con un producto de frutas nativas de venta masiva que llegó a todos los sitios del país.

Según la agrónoma, el principal desafío that se visualiza desde el equipo, es the extension of the number of native fruits with los que se trabaja así como profundización del conocimiento inside de los ya trabajados. Hasta ahora, mencionó, si ha trabajado con 9 especies, “pero aún quedan muchas más en de los montes por encontrar e investigar”. El conocimiento sobre la biología reproductiva, es uno de los aspectos en los que se necesita profundizar aseveró.

Beatriz indicó que el EEFAS es bien conocido con una montaña de antigüedades, en alguna de las especies datan desde el 1930, como los olivos, los frutales nativos llegaron a la EFFAS e INIA a partir de la colecta del equipo investigador.

Éstas, aseveró, se realizan siempre en montes que están en predios privados de familias, a las que se les contaba la intción del equipo y de ese way the familia habilitaba or not el ingreso "En 16 años de colecta, siempre nos bien incluidos" comentaba Beatriz. Para seleccionar de las millas de plantas que se habla, descrito, se con las dueñas de casa y se les preguntaba cual era su planta predilecta, de cual sacaban frutos. Con este criterio si seleccionas la planta a colectar. Hubo personas incluidas, que al enterarse de la inicziale, enviaron plantas por encomienda de ómnibus. De this manera es que al 2017 se cuenta con más de 200 tipos de guayabo del país colectados en todo el país, dijo la agrónoma.

Valor Ornamental de los Frutales Nativos

La entrevistada expresó que además de los beneos respecto a su composición química, los frutales nativos se destacan por su valor ornamental. A la hora de investigar la ubicación de los frutos autóctonos en el mundo, siempre si la hallaba en plazas y parques de los más distinguidos de París, Nueva Zelanda, California, Bogotá o España ”. Diversos escritos, señalaba, comprueban que los naturistas del 1700 y 1800 se interesaron por estas frutas nativas más por su valor ornamental que su valor frutal. Uruguay no fue la excepción y también pueden encontrarse frutos nativos en plazas y parques. Entre ellos se destaca la presencia de Guaviyú en las plazas Zabala y Fabini.

Frutos Nativos y Aves

Los frutos nativos son además preferidos por las aves, que gustan también del grupo perenne para su protección, y se alimentan de sus pétalos, flores y frutos. “Ese entorno que se crea en un pequeño jardín donde además de otros árboles hay frutales nativos es un entorno muy especial, que todos lo podemos lograr y disfrutar”.

Encuentro nacional sobre frutos nativos

Con el objetivo de diffundir y acercar los frutos nativos a la población, es que se organiza cada 2 años un encuentro nacional de frutos nativos. Sede

es rotonda y hasta ahora si se han realizado en Tacuarembó, Cerro Largo, Treinta y Tres, Canelones, Salto y Colonia, Vignale comentado. Durante 2017, explicó, el encuentro que cumplirá su octaba edición, se ejecutará en las instalaciones del Centro Universitario Regional Este (CURE) de Rocha.

Según expresó Vignale la actividad de 2 días es de libre asistencia y hold por objetivo toast an espacio para que cualquier persona vinculada

a los frutales nativos pueda exponer en experiencia. En la primera de las jornadas mencionó, se abre un espacio para las desertaciones, que

van desde incursiones académicas hasta emprendimientos locales vinculados a los frutos nativos y durante la segunda jornada si visita algún prio con estos frutales, de diferentes tipos y zonas. “La cantidad de participantes crece año a año desde la primera edición, de 20 a 200 asistentes” aseveró Beatriz.

Para la Facultad de Agronomía es trascendental la difusión de este programa que representa una experiencia innovadora que conjuga la solución a una limitante, la del acceso a frutas frescas, con el valor de la identidad, por tratarse de frutos nativos.

“Yo siento que las frutas nativas ya no son más del programa en el que nosotros trabajamos, sino que los frutos nativos son de la gente, pertenecen a cualquier persona que tiene ganas de acercarse a ellos” Beatriz Vignale

Por Lic. Romina Escobar López

para Unidad de Extensión y Actividades en el Medio

Facultad de Agronomía- Universidad de la República


Parliamo del Guayabo, Pitanga, Arazá, Guaviyú e Ubajay

En el marco del proceso de capacitaciones inscripto en el proyecto “El valor de lo saludable”, coordinado desde el área de Desarrollo Rural de la Intendencia, se llevó a cabo en el Paseo del Mercado un curso de promoción al consumo y prácticas de elaboración en base a frutos nativos, encabezado por la gastrónoma y productora agroecológica Laura Rosano.

Producción sustentable y alimentación saludable

Generado en 2017 a partir de un acuerdo con la Embajada de Canadá, el proyecto, coordinado por el área de Desarrollo Rural, perteneciente a la Dirección de Desarrollo Sustentable, consiste en una serie de acciones y espacios de capacitación orientados a incentivar y fortalecer emprendimientos agroecológicos y buenas prácticas vinculadas a la producción sustentable de alimentos saludables, así como a su consumo y preparación.

Con apoyo formativo de instituciones como la Universidad de la República, la Facultad de Agronomía y la Universidad Tecnológica (UTEC), incorporándose organizaciones sociales, en una primera etapa el proyecto hizo hincapié en la generación de huertas familiares y técnicas de producción, para lo cual se instrumentó un programa de distribución de semillas, al tiempo que se incentivaron modalidades de producción sustentable.

En 2018, con la incorporación del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), el programa continuó brindando capacitaciones, apoyando microempendimientos de perfil agroecológico e incentivando la alimentación saludable.

Frutos nativos

En el marco de una actividad prevista para esta etapa del proyecto, este 27 de marzo, en el Paseo del Mercado, la gastrónoma y productora agroecológica Laura Rosano encabezó un curso referido a frutos nativos, sus características, producción y potencial para la elaboración de diversos productos.

“Este curso tuvo el cometido de fomentar el consumo de frutos nativos y también una forma de hacerlos conocer y demostrar que con ellos se pueden hacer varios productos”, comentó Rosano, quien desarrolla su emprendimiento en el departamento de Canelones.

Estos frutos, usualmente utilizados para la preparación de mermeladas y licores, incluyen el guayabo del país, arazá rojo y amarillo, pitanga, guaviyú, ubajay y butiá (capitata y yatay).
La experta también brindó información acerca del valor nutricional de estos productos las modalidades de producción y los lugares donde hallarlos.

A modo de ejemplo –comentó- el guayabo posee mayor concentración de vitamina C que el kiwi, usualmente asociado a esta propiedad.


“Frutales Nativos en la Región”, una publicación académica de Salto Grande.

Se trata de una recopilación de las especies de frutales nativos que están presentes en la región de Salto Grande. Este trabajo, que se realizó en conjunto con la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, abre el campo de conocimiento para una mejor identificación, utilización y conservación de las especies frutihortícolas de la zona.

“La publicación de este trabajo es un verdadero placer, enaltece el trabajo que venimos haciendo en Salto Grande referido al medio ambiente, fortalece los vínculos con las entidades educativas y promueve aún más el acercamiento entre Salto Grande y los sectores productivos que tan importantes son para nuestra región y hacen a su identidad histórica”, expresó el Presidente de la Delegación Argentina, Luis Benedetto.

En base a la producción de frutales nativos que Salto Grande tiene en sus viveros, surgió la idea de realizar un compendio que reúne toda la información sobre las distintas especies para trasladar los conocimientos a productores, entidades educativas, viveros de diferentes municipios e instituciones.

“Es un rescate cultural ya que muchos de los saberes referidos a las plantas nativas y a los frutales, sobre sus propiedades medicinales y nutricionales, vienen de los pueblos originarios y se han transmitido de generación en generación. El hecho de concentrar toda esa información en un documento hace que esté disponible para las futuras generaciones y que se sepa cuáles son las riquezas que tenemos en el acervo natural y cultural de la región de Salto Grande”, expresó Maximiliano Bertoni, jefe del área ambiental de Salto Grande. Además, Bertoni resaltó las ventajas ambientales de los frutales: “Por ser nativos suponen una menor necesidad de utilizar productos agroquímicos ya que al tener menores posibilidades de encontrar pestes que puedan afectar a la producción, comprende un trabajo más orgánico con buenas prácticas de manufacturas y, por lo tanto, tener un alimento de buena calidad para ofrecer a nivel regional”.

Dentro del mismo marco, el libro, que promueve la valoración del acervo natural y cultural en el ámbito rural de la región, se vincula a los proyectos referidos a actividades turísticas. Provee información sobre 13 especies de frutales nativos y brinda conocimiento sobre el contexto geográfico, teniendo en cuenta las características vegetacionales y florísticas de los diferentes bosques de la región en los que se lleva a cabo su desarrollo.

Luego de cuatro años de producción, Salto Grande presentó el libro en la Feria del Libro de Federación y en el evento cultural promovido por Estancia La Angélica, a finales de 2020.

“Frutales Nativos en la Región” se encuentra disponible para su descarga gratuita en versión pdf en el sitio web oficial de Salto Grande, https://www.saltogrande.org/biblioteca.php .

Detalles del libro

Arazá, Pitanga, Cereza de monte, Guaviyú, Ubajay, Baporetí, Quebracho flojo, Aguaí, Guayabo del país, Butiá, Palma yatay, Ñandubay y Algarrobo negro son las especies frutales que contiene el libro. Además, incluye un recetario para formas de utilización y consumo de manera cotidiana.

Para la producción de contenidos, el libro contó con el trabajo de la Ingeniera Beatriz Vignale y la Profesora Silvia González de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República del Uruguay y el Ingeniero Agrónomo Gonzalo Machado del Área de Gestión Ambiental de Salto Grande. El prólogo fue escrito por el Biólogo Valentín Leites del Sector de Ecología de Salto Grande.


Rescatan, investigan y promueven a la Guayaba como una opción productiva sostenible

Un proyecto financiado por el Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) – Uruguay y con participación de UDELAR, INIA y MGAP permitió prospectar materiales genéticos y propagar poblaciones seleccionadas con potencial comercial. Las plantas resultantes serán utilizadas por productores familiares de Juanicó para obtener volúmenes comerciales significativos y así, ingresos complementarios.

En el marco del proyecto «Estudio de las frutas nativas como alternativa para productores familiares» que es apoyado por el Programa de Pequeñas Donaciones (SGP) del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) – Uruguay, se realizó una recorrida por el vivero de árboles de frutos nativos del establecimiento del productor agropecuario Ricardo Masculiatte, en la localidad de Juanicó, en Canelones.

La actividad incluyó una breve exposición sobre el Guayabo, de parte del investigador del centro HortReserch de Nueva Zelanda, Grant Thorp, y la posterior presentación del proyecto en el Centro Regional del Sur (CRS) de la Facultad de Agronomía (UDELAR), a cargo del docente responsable de Extensión Rural de esa dependencia, Félix Fuster. En la misma participaron una veintena de productores locales, reunidos en la Asociación de Fomento y Defensa Agraria de Juanicó (AFYDAJ), además de técnicos de la UDELAR, del Instituto Nacional de Investigadores Agropecuarias (INIA) y representantes de las Naciones Unidas en nuestro país.

El proyecto señala que mediante los trabajos en el área, realizados por Facultad de Agronomía, INIA y Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), se lograron seleccionar poblaciones de especies nativas que presentan características muy favorables para su cultivo y de las cuales se logran obtener frutas de interés comercial. Una colección de estas plantas madre provienen de Arroyo Laureles (Tacuarembó), Salto Grande (Salto), Cerro Chato (Treinta y Tres) e Isla de los Naranjos (Soriano) y se encuentra instalada en el predio del referido productor. Fueron obtenidas mediante prospecciones realizadas en montes nativos, en viejos establecimientos y fincas que aún mantenían ejemplares vivos.

En el texto se observa que, debido a la inmensa actividad agrícola que se viene desarrollando desde hace décadas al sur de nuestro país, se ha erosionado gran parte del germoplasma (cualquier parte de la planta que puede ser usada para hacer crecer una nueva) de estas especies, lo que restringió a las sobrevivientes a encontrarse en fincas y establecimientos agropecuarios como ornamentales, y en algunos casos, en montes nativos.

Este proyecto propone la realización de prospecciones de materiales genéticos con la finalidad de su conservación y estudio, mediante la propagación del material en un vivero, de las poblaciones ya seleccionadas con potencial comercial, por medio de su reproducción por semilla, estacas e injertos a fin de lograr una buena masa crítica de plantas. La iniciativa también procura extender la plantación en los demás establecimientos de los productores de Juanicó, de manera de lograr un volumen comercial significativo que permita su desarrollo en el mercado y que apunte, en el largo plazo, al afianzamiento de la identidad nacional productiva en los mercados internacionales.

En el proyecto se recomienda tender hacia una producción que haga mínimo el uso de fertilizantes y agroquímicos, y que a la vez, que la experiencia sea sostenible en el tiempo. Se eligió, en principio, el Guayabo del País, por tratarse de una producción de carácter familiar, por su alta adaptación al medio, porque permite la minimización del uso de agroquímicos, por la creciente demanda en el mercado internacional y porque garantiza la conservación de nuestros recursos genéticos vegetales.

El Guayabo del País (Acca selowiana) es un árbol nativo, originario de la región noreste del Uruguay y sur del Brasil. Es de fácil cultivo y da fruto a los pocos años. El período de floración de esta especie se extiende desde octubre a mediados de noviembre, y dependiendo de los materiales y de la zona del país donde se ubique el cultivo. La fecha de cosecha va desde fines de febrero en el norte hasta mediados de mayo para plantas cultivadas en el sur del territorio. Este fruto es relativamente grande, pulposo y de sabor agradable. Tiene un valor nutricional muy importante por su alto contenido en vitamina C y en yodo (ver en archivo de noticias: «INIA investiga la producción orgánica de frutos nativos» del 20 de febrero de 2009).

De la misma forma, la Pitanga (Eugenia uniflora), y los Arazá amarillos y rojos (Psidium littorale y Psidium catleianum) son especies que pertenecen al patrimonio autóctono nacional y son recursos naturales de alto valor y potencial productivo y nutritivo.

Su área geográfica natural y centro de distribución de este germoplasma comprende todo el territorio del Uruguay, la zona sur de Río Grande del Sur, en Brasil y el oriente de las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos, en Argentina.

El cultivo de estas frutas solo tuvo un desarrollo doméstico en nuestro país aunque se realizaron algunas plantaciones comerciales que no tuvieron buenos resultados debido a la alta variación en las características de los árboles plantados y las frutas cosechadas, además de la falta de conocimientos en su manejo.

En contrario a lo ocurrido en Uruguay, otros países como Chile, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Colombia, han llevado materiales genéticos de estas especies autóctonas, los mejoraron, y hoy comercializan estas frutas con gran éxito en Europa, logrando excelentes precios. El país de Oceanía aventaja ostensiblemente a Uruguay en materia de investigación debido a que, en palabras del Thorp, allí se comenzó el mejoramiento genético de nuestra Guayaba a partir del año 1908.

La docente de la Estación Experimental de Salto de la Facultad de Agronomía (UDELAR), Beatriz Vignale, precisó que «este no es un programa nuevo para quienes trabajamos en frutales». La UDELAR, el INIA y el MGAP comenzaron a trabajar en forma conjunta, en el año 2000, en la selección de frutas nativas que tuvieran potencial comercial. Vignale recordó que desde hace varios años se iniciaron los trabajos de investigación con frutos nativos como: Arazá, Pitanga, Ubajay y Guaviyú, a los que luego se incorporaron Guayabo del país, Quebracho flojo, Aguaí y Cereza del monte.

Según el proyecto, esos primeros pasos estaban orientados a la recuperación de germoplasma de estas especies en zonas naturales, la caracterización botánica y genética de las mismas, y los primeros materiales seleccionados y algunos esbozos sobre su manejo como montes productivos.

Vignale relató que se recorre el país, pero de una forma ordenada y dirigida, llegando, con información previa, a los lugares donde están los frutos. El acceso se ve muchas veces dificultado porque la mayoría de los montes donde éstos se encuentran son muy cerrados o cuando se llega a los frutos ya se los comieron las aves o fueron afectados por la sequía o una inundación. La tarea incluye a pobladores locales y se tienen en cuenta relatos familiares relacionados a las especies recolectadas. En las recorridas, quienes integran el grupo ponderan el tamaño y sabor de las muestras, por sobre otras características organolépticas. «Los materiales que seleccionamos en el campo tienen que ser ricos, porque no todos lo son, y tener un determinado tamaño para todos los que participamos de la tarea sino no lo colectamos», explica Vignale.

El coordinador de Frutos Nativos, del Programa Nacional de Investigación en Producción Frutícola del INIA, Danilo Cabrera, dijo que se debe trabajar en la propagación del Guayabo del país porque este fruto constituye una alternativa en la producción familiar. Recordó que nuestro país por ser, junto a Brasil, centro de origen del Guayabo, nos permite contar con el pool genético y la posibilidad de desarrollarlo a corto plazo.

Vignale coincidió con Cabrera en la necesidad de propagar estas plantas. En ese sentido, la investigadora reconoció que las personas que se interesan en adquirir frutos nativos no los encuentran habitualmente en los viveros ante lo que reclama que se «animen a producir plantas nativas» para que sus clientes puedan comprarlas.

La docente universitaria instó a que los uruguayos volvamos a comer frutos nativos como lo hacían nuestros bisabuelos y tatarabuelos. «Tenemos que dar a probar cosas ricas porque la gente que no conoce la fruta y que tiene un poquito de miedo de probar cosas diferentes, si es fea, nunca más consume».Y aclaró que «nosotros seleccionamos fruta que sea de pulpa blanda, con un alto contenido en azúcar, que no tenga semillas duras o ‘gusto a remedio´, como nos han dicho en algunos casos».

Vignale promueve que entre los meses de marzo y mayo, cuando los niños de las escuelas rurales no tienen otra fruta más que la Manzana para comer, también puedan consumir frutos nativos. Estos «se enferman muy poco, exigen poco cuidado y se pueden cultivar en los mismos establecimientos». La entrevistada confió que «nuestros niños podrían comer frutas con un alto contenido de vitamina C, en antioxidantes, además del yodo que aporta el Guayabo».

Thorp realizó una comparación entre la situación que encontró en nuestro país hace 20 años, durante su primer viaje a estas tierras y su presencia en 2009. En aquél entonces, el técnico visitante, quien llegó interesado en incrementar sus conocimientos sobre el Guayabo, se encontró con que a pesar que era originaria de esta zona del continente, «casi nadie sabía algo» sobre esa fruta nativa. Pero, dos décadas después, advirtió que la situación ha cambiado favorablemente. «Encontré mayor información y estudiantes investigando en la Universidad y en el INIA. Hay materiales disponibles en diferentes lugares, está el germoplasma. Existe más entusiasmo y más conocimiento que entonces», relató.

Thorp sostuvo que su experiencia en Nueva Zelanda como así en muchos países del mundo, le indica que «resulta muy difícil introducir un nuevo fruto en el mercado. En los mercados locales, si la gente no entiende de qué se trata, no está dispuesta a pagar por algo nuevo».

En referencia a su país, afirmó que «hay muy pocos ejemplos de introducción de nuevas frutas en los últimos tiempos. El caso del Kiwi, proveniente de China, puede considerarse uno de ellos. Éste ha sido uno de los últimos que se logró introducir y con la ventaja de que puede conservarse doce semanas en almacenamiento. En el caso del Guayabo, sólo se conserva cuatro semanas por lo que se hace difícil que el mercado lo acepte en esas condiciones».

Thorp regresó a Nueva Zelanda no sin antes dejar su opinión sobre la hoja de ruta a seguir para imponer ese fruto nativo en nuestro propio mercado. «Considero que la forma más adecuada sería comenzar con el producto procesado, que puede estar hasta doce meses en las góndolas de los supermercados y mientras tanto introducir al consumidor al sabor del fruto de modo que en los meses de cosecha este conozca qué es lo que va a comer». En una segunda etapa, cuando el consumidor ya conoce a la Guayaba procesada, el técnico sugirió introducir al mercado el fruto fresco. Una vez que el producto se incorpore y logre presencia en el mercado interno estarían dadas las condiciones, a su entender, para establecer una plataforma de lanzamiento para la exportación. Para ello, manifestó que los distintos actores deben «ponerse la camiseta» y todos los uruguayos sentirnos «orgullosos» de nuestra Guayaba del país. «En el mundo hay muchos nichos de mercado a donde se puede llegar», aseguró. Por lo que se pudo constatar, ese planteo fue visto en forma satisfactoria por los técnicos locales y generó el interés de los productores.


Video: Árbol de guayaba que solo una rama da fruto